¿Qué significa la clasificación AC/IC en los suelos laminados?

En Nicolás Pastor podemos asesorarte a la hora de elegir un suelo laminado o tarima para una reforma, dentro del variado catálogo que ofrece nuestro proveedor de Tarima Flotante Laminada Kronopol, un suelo de alta resistencia y calidad. 

Los fabricantes utilizan una terminología técnica que define las características del suelo. Hoy te explicamos qué significa cada uno de esos términos, aunque si tienes dudas, lo mejor es consultar tus necesidades con nuestro personal experto.

Criterio de abrasión o “AC”

Este parámetro se refiere a la durabilidad de los suelos laminados y su resistencia al uso. Normalmente se catalogan del AC1 al AC5, aunque existe el denominado AC6 es el criterio de abrasión más alto reconocido en la actualidad, e indica la idoneidad del suelo para usos comerciales intensos y de mucho tránsito. 

El término AC mide la abrasión necesaria para desgastar la capa superior de un suelo laminado. Es una calificación admitida internacionalmente, la norma  EN 13329, y fue creada por la Asociación de Fabricantes Europeos de Suelos Laminados (EPLF).

Desde AC1 hasta AC3 son perfectamente válidos para uso residencial. Por ejemplo, en dormitorios, que tienen menor desgaste, podría ser suficiente un AC1, pues sufren menor desgaste de paso, AC3 para salones, y recibidores de tránsito moderado. Aunque ahora es muy común encontrar AC4 para uso residencial, ya que los avances tecnológicos permiten fabricarlos sin coste añadido a partir de AC4.

Los suelos laminados de índice AC4 y AC5, se utilizan para espacios comerciales con un tránsito general y local, como oficinas, cafeterías, peluquerías, tiendas de ropa o espacios residenciales. 

En cuanto a AC6, para supermercados, grandes superficies, terminales de aeropuerto, estaciones y edificios gubernamentales abiertos al público, que soportan el tránsito de miles de personas todos los días. 

Criterio de impacto o “IC»

Determina la calidad a la resistencia a golpes, por ejemplo si se cae un objeto al suelo. Sirve para definir los ámbitos de uso, mediante una prueba de caída libre que determina el criterio de impacto o “IC del suelo laminado en cuestión.

Donde que las clases cuyo primer dígito es el 2, por ejemplo, 21, 22, 23 están pensadas para uso exclusivamente doméstico o residencial y las que empiezan por 3, es decir, clase 32, 33, etc, son para uso comercial.

Si vamos a elegir un suelo para nuestra casa, normalmente basta con un IC de clase 31. 

Si tenemos en cuenta los dos parámetros quedaría lo siguiente:

Suelos laminados

AC1 / Clase 21 – Para uso doméstico moderado.

AC2 / Clase 22 – Para uso doméstico general.

AC3 / Clase 23 y Clase 31 – Para uso doméstico intenso – comercial moderado.

AC4 / Clase 32 – Para uso doméstico intensivo – comercial normal.

AC5 / Clase 33 – Para uso doméstico intensivo – comercial intensivo.

AC6 / Clase 34 – Para uso comercial muy intenso.

Otros factores a tener en cuenta al elegir un suelo laminado:

Grosor

Puedes encontrarlos desde 7mm hasta 12mm

Resistencia al agua o nivel hidrófugo

Muy importante, porque nos va a dar nivel de calidad y lo que va a evitar que el suelo se combe o nos dé problemas en ambientes muy húmedos o cuando se derrame algún líquido, etc

Así que no solo es importante el aspecto estético, que seguramente es lo primero que buscamos sino tener en cuenta los factores anteriormente mencionados, que son los que van a garantizarnos la durabilidad y el buen aspecto de nuestro suelo a lo largo del tiempo.

Esperamos haber aclarado vuestras dudas. Para mayor orientación, no dudéis en visitar nuestra exposición y consultar a nuestro personal especializado, que os ayudará en todo lo que necesitéis para elegir el mejor suelo laminado para vuestra residencia o negocio.

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